El cuerpo que habitamos


Cuerpo, aquello que tiene extensión limitada y perceptible por los sentidos, conjunto de sistemas orgánicos que constituyen un ser vivo, disposición personal… éstas son algunas de las definiciones de la R.A.E para el constructo que nos ocupa.

Hacen referencia a tres conceptos; el primero el cuerpo como materia, como carne, como extensión y percepción; el segundo hace referencia a las partes de éste, la disociación del cuerpo y la mente, la escisión de las partes del conjunto; y finalmente el cuerpo emocional, como vehiculador expresivo y sensitivo, como la frontera entre el mundo y nosotros mismos.

Cuerpo y materia

El cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos. Platón

Pareciese un epígrafe de un libro de física, pero me parece interesante aclarar lo que la carne y la materia han pesado al cuerpo, pues desde los tiempos de Platón ya se establecía la jerarquía mente-cuerpo; es este mismo el que defiende que los seres humanos estamos compuestos por dos parteso principios: alma y cuerpo. A esto lo llamamos punto de vista dualista. Sin embargo las dos partes no tienen la misma importancia, no nos completan a medias.

El alma es nuestra parte divina y la que nos hace verdaderos humano. Fue creada antes que el cuerpo y es inmortal. No cambia y no le afectan los estímulos del mundo sensible.
El cuerpo nació y es mortal. Por lo tanto también es mutable. Recibe la vida del alma, que es el principio vital. Por su culpa nos enredamos en amores alocados, nos enemistamos, disputamos y somos ignorantes.

 Nuestro cuerpo, según Platón, es un estorbo para el alma, porque a menudo impide la visión de las ideas por parte del alma. Además, el cuerpo arrastra con sus pasiones. Es algo así como una cárcel para el alma.

Esta jerarquía con sabor moralista sigue intentando poner la barrera entre lo “bio” y lo “psico” como si en ello nos fuese la vida, sin atender a las amplias interpelaciones que ambos conceptos tienen. Al igual que no se entiende un software sin hardware, no podemos entender la mente sin el cuerpo y viceversa, pues un cuerpo sin mente, es un cuerpo muerto.

Devolverle al cuerpo la importancia de escenificación y presencia, de relación, de contacto, de medio y fin en si mismo;si lo seguimos concibiendo como una cárcel para la mente que nos enturbia la visión, no podremos atender a sus señales, a sus mensajes cifrados para obtener el bienestar y comprendernos en nuestra totalidad.

Cuerpo y unidad

Si bien hablábamos de interrelación, ahora hablamos de unidad y coordinación esencial. Si queremos trabajar con el cuerpo habremos de observarlo como un reflejo de la psique y sus conflictos, como la materialización de nuestro aquí y ahora; al igual que todas las áreas de nuestra vida reflejan nuestra forma de ser, también nuestro cuerpo es el espejo por el que pasan las emociones. Así una tensión emocional no expresada, tenderá a buscar su salida por sus propios medios; y si en algún momento interrumpimos este proceso, se creará una tensión física en forma de contractura y/o dolor.

Si necesitamos gritar y coartamos esta emoción, seguramente nuestra garganta sufrirá las consecuencias de esa tensión en forma de irritación o inflamación; o si por el contrario queremos llorar y evitamos hacerlo, es posible que nos sobrevenga una congestión nasal por donde dejar caer las “lagrimas” de aquello no llorado; … observar nuestras tensiones físicas y localizarlas puede darnos mucha información acerca del conflicto del que nos están intentando informar. Sobre esto ya han estudiado algunas ciencias como son la biodescodificación o el yoga que en el 2000a.C. ya anticipaba los 7 centros energéticos que se suceden en nuestro cuerpo y cómo éstos tienen una estrecha relación con diversas enfermedades.

el cuerpo hablaCuerpo y contacto

Tomándonos a nosotros mismos como unidad esencial, cuerpo y mente hechos uno, habremos de poner una mirada más allá de nuestras fronteras físicas par relacionarnos con el mundo. Nuestro cuerpo se podría decir que es el vehículo de contacto a través del cual podemos ver, oír, tocar, degustar y oler, aunque si bien estos sentidos de la percepción podríamos considerarlos como una relación “pasiva” con el mundo en tanto que meros receptores de información; nosotros hechos cuerpo también nos relacionamos con otros cuerpos, nos comunicamos con ellos, les expresamos nuestras visiones, recibimos información del mundo a la vez que procesamos y creamos nueva información trasmitiéndola a través de nuestro cuerpo.

La jerarquía de la que hablábamos al principio lleva como consecuencia una sobrevaloración de la razón y la potenciación de esta, mientras que nuestro cuerpo queda relegado y con ello nuestra intuición sensitiva y nuestras capacidades de relación genuina y primal con el mundo.

Cuerpo y congruencia

Es importante en nuestro contacto con el mundo prestar atención no tanto a los “Qués” sino a los “Cómos”, ya que muchas veces los qués pueden parecer lo que no son, mientras los comos son una ventana a la realidad trascendida. Los cuerpos tienen un lenguaje propio al que habremos de poner atención, pues cuando haya una incongruencia entre lo que se dice y lo que se actúa, generalmente el cuerpo es el delator de la “mentira”.

Una mirada perdida, unos pies en la dirección contraria a los interlocutores, unos labios que se mordisquean, una pierna que no deja de mecerse, una sonrisa no simétrica, …. Todos ellos son señales que nos rodean y a las que somos libres de atender, porque a veces hay que escuchar más allá del discurso verbal y atender a la comunicación corporal, a aquellas disonancias para poder comprender el todo.

 

Trabajar con el cuerpo es un camino arduo, ya que nos enseñaron matemáticas o literatura pero no la prosa del cuerpo, las metáforas de la expresión no verbal o a estar en sintonía con el proceso de estímulos internos y externos. Desde Besatsang hemos probado diferentes técnicas de trabajo corporal, todas ellas diferentes e igual de válidas para reencontrarse con el cuerpo perdido, para reavivar las sensaciones internas y externas, para expresar nuestras emociones al ritmo que se necesiten y para encontrar la unidad entre aquello que sentimos y hacemos.

Algunas de estas técnicas son el Yoga, la psicoterapia Gestáltica de Fritz Perls, la Biodanza de Rolando Toro, la Bioenergética de Alexander Lowen, la Danza Primal de Daniel Taropio, Antigimnasia, Masajes… Toda una amplia gama de recursos para que quien quiera pueda encontrar una salida a su expresión corporal y recuperar el bienestar.

Si quieres saber más acerca sobre cómo crecer corporalmente o estas interesad@ en realizar un trabajo de este tipo no dudes ponerte en contacto con nosotras a través de info@besatsang.com

 

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